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October 29

El volcán latinoamericano

Desde el final de la guerra fría, algunos intelectuales y hombres políticos no cesan de proclamar que el ideal revolucionario es una rémora del pasado. Sin embargo, los latinoamericanos nos recuerdan con insistencia que el fin de la historia no está al caer [1] y en los últimos tiempos estamos asistiendo a una auténtica revalorización de las izquierdas. En primer lugar las izquierdas políticas, con la conquista electoral de varios gobiernos nacionales, entre ellos el de Hugo Chávez en Venezuela, el del presidente «Lula» (Luis Inacio da Silva) en Brasil y, recientemente, el del líder del Frente Amplio uruguayo, Tabaré Vásquez. Pero también, y sobre todo, lo que inquieta a las elites locales y por extensión a Washington es la nueva radicalidad de las izquierdas sociales. Los grandes levantamientos populares de Argentina, Ecuador, Bolivia y Panamá, la inestabilidad crónica de los gobiernos, las luchas de todo tipo contra las privatizaciones, el proceso participativo de la revolución bolivariana en Venezuela, etc. hacen que la hegemonía neoliberal se vea cuestionada por la creciente ola de una multitud de resistencias. Y todo ello con el telón de fondo de una situación catastrófica, marcada por el aumento de las desigualdades, la presencia de más de 225 millones de pobres y una creciente pérdida de legitimidad de los sistemas políticos establecidos.

 

Las izquierdas latinoamericanas y la renovación de los movimientos sociales

 

No cabe duda de que la «gran patria» de José Martí vive una innovadora dinámica contestataria: «Han surgido nuevas fuerzas sociales -movimientos vecinales de barrios pobres, movimientos de mujeres, de campesinos sin tierra, de desempleados, de indígenas- que imponen nuevas exigencias al orden del día de las luchas sociales, articulados con una crítica actualizada del capitalismo» [2]. Esta renovación pretende conjugar democracia social y política, igualdad y diversidad, y construir «un mundo donde quepan todos los mundos», con el fin de rechazar la uniformidad de la mercantilización globalizada, sin olvidar el internacionalismo. Los repertorios de acción colectiva utilizados son también interesantes, pues hacen hincapié en la autogestión. Sin embargo, ello no significa que las ocupaciones de fábricas argentinas, los medios colectivos de comunicación venezolanos, el Movimiento de los Sin Tierra brasileño o los poblados zapatistas en México son el arquetipo de un movimiento social ideal y totalmente nuevo: creerlo es olvidar lo esencial. En primer lugar porque los diversos procesos se enfrentan a múltiples divisiones y diferencias a causa de sus lógicas intrínsecas y de sus resultados; luego, porque este fenómeno es el producto de una articulación entre un pasado de movilizaciones colectivas (particularmente las del movimiento obrero, que sigue siendo un actor principal) y un presente en el cual el origen común de las resistencias es, tanto hoy como ayer, «el conflicto, directo e indirecto, con la materialidad de las relaciones de poder y de dominación» [3] y, en último lugar, porque el desafío al que hay que enfrentarse -una oposición eficaz al neoliberalismo- está aún por resolver. En efecto, los últimos balances son más bien pesimistas, ya que la experiencia brasileña parece confirmar que la accesión de la izquierda al control del ejecutivo nacional no es sinónimo de conquista del poder, sino más bien de desviaciones, renuncias, incluso de corrupción y, en consecuencia, de un desapego cada vez mayor entre los movimientos sociales y los gobiernos de origen progresista.

Pero para comprender esta evolución hay que regresar a la historia [4]. Cuando a finales de los años cincuenta la revolución cubana le estalló en plenas barbas al Imperio, el objetivo estratégico que entonces compartían los movimientos revolucionarios era el socialismo. Los instrumentos utilizados eran la lucha armada, la inserción en el movimiento de masas, la participación electoral o incluso la tentativa de combinar las tres opciones. Fue el período de las guerrillas, de la teología de la liberación, pero también del fracaso de un intento de transformación pacífica en Chile (1970-1973). Una sucesión de golpes de Estado puso fin a aquellas veleidades. A pesar del retroceso de los años ochenta, las oposiciones a las dictaduras permitían augurar tiempos mejores. Desde 1979, la revolución sandinista en Nicaragua hizo renacer la esperanza. El advenimiento de regímenes parlamentarios y el triunfo de Estados Unidos en la guerra fría coincidieron con una nueva etapa histórica. En 1990, tras haber analizado las relaciones de fuerzas mundiales, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) proclamó el fin del ciclo de las revoluciones antiimperialistas y de la lucha armada. De forma simultánea, el FSLN reafirmó esta orientación al aceptar su derrota electoral, que catapultó a las fuerzas conservadoras hasta el ejecutivo del país. Tras esta opción, los guerrilleros del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) se retiraron del conflicto en El Salvador. En dicha coyuntura, diversos grupos armados (el M-19 en Colombia o los Tupamaros en Uruguay) intentaron un difícil regreso a la vida civil. Paralelamente, en numerosos países pudimos asistir a «transiciones democráticas» parciales, negociadas con las fuerzas militares.

Aquella nueva vía encontró su adaptación lógica en el «Foro de São Paulo», que reagrupó a los partidos de izquierda de acuerdo con dicha táctica [5]. Lo que algunos interpretaron como un entrar en razón con visos socialdemócratas terminó por convertirse para diversas organizaciones en un claro proceso de social liberalización. Al defender la idea de la «tercera vía», sus dirigentes en realidad cayeron en la trampa del sistema neoliberal. Uno de los paradigmas de este fenómeno -visible a escala planetaria- es el gobierno de la Concertación en Chile, cuya gestión suele ser plebiscitada por el Fondo Monetario Internacional. Así, mientras que una minoría de militantes escogieron proseguir la lucha armada (como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o el Movimiento Tupac Amaru peruano), otros se dejaron absorber por lo que Atilio Borón ha denominado «la maldición del posibilismo conservador» [6]. Numerosos actores sociales han contemplado con desconsuelo cómo esta involución también gangrenaba uno de los partidos obreros más importantes del planeta: el Partido de los Trabajadores brasileño (PT). Dos años después de su llegada al gobierno, el presidente Lula es el niño mimado de los medios financieros y del agrobusiness [7]. Y en los últimos meses, a imagen y semejanza de los ejecutivos anteriores (que Lula tanto criticaba cuando todavía su militancia era consecuente), el gobierno brasileño se encuentra inmerso en una vasta red de corrupción. No cabe duda de que esta deriva es el producto de una lenta transformación del PT desde hace más de veinte años. Y si en ese país-continente la izquierda se muestra incapaz de implementar alternativas, cómo asombrarse al ver que el mismo guión se repite en países pequeños… Sucedió en el Ecuador de Gutiérrez, que alimentó las ilusiones del movimiento indígena para luego caer derribado por una rebelión de las empobrecidas clases medias. Kirchner, a menudo calificado de «centro izquierda», promueve en Argentina una gestión conservadora disfrazada de progresista, tras haber conseguido desmovilizar a los que se habían implicado en la insurrección de 2001. En Uruguay, las declaraciones del Frente Amplio muestran una creciente lulificación de la gestión gubernamental, mientras que Tabaré Vásquez abandona poco a poco en manos de las grandes multinacionales cuestiones políticas tan esenciales como la reconquista del agua potable como bien público. Por último, en Bolivia, el Movimiento hacia el Socialismo (MAS) del líder campesino Evo Morales conoce un proceso de institucionalización, que lo llevó a apoyar al presidente Carlos Mesa (destituido) y luego a abandonar precipitadamente la reivindicación de una Asamblea Constituyente (que sin embargo se reclamaba en las calles del país andino) al cabo de más de veinte meses de luchas populares por la recuperación de los recursos naturales. Evo Morales sigue siendo muy popular y es posible que se convierta en el próximo presidente del país andino, pero si no quiere decepcionar y desactivar de nuevo la rebelión, deberá escuchar la voz del pueblo y comprometerse a poner en marcha un programa de ruptura real con el neoliberalismo. Tales constataciones hicieron que un periodista del Wall Street Journal escribiera, hace unos meses, que si bien la izquierda está otra vez en ascensión en América Latina, por el momento lo hace vestida con «nuevos ropajes conservadores» que la mantienen a mucha distancia de las gestas heroicas del Che Guevara o de Camilo Torres [8].

 

Desafíos actuales para la construcción de alternativas

 

De esta manera, la discrepancia no se sitúa entre las «izquierdas gubernamentales», supuestamente responsables o pragmáticas (de hecho, administradoras de los intereses del capital) y las «izquierdas irredentas», es decir, condenadas a estériles protestas sin futuro [9]. Para Schafik Handal, ex guerrillero y candidato derrotado en las elecciones a la presidencia de El Salvador del pasado marzo, el debate actual tampoco es el de la oposición entre lucha armada y vía pacífica, sino más bien el de saber si los procesos electorales pueden realmente «constituir una vía para la accesión de las fuerzas revolucionarias al gobierno» y, con ello, para una verdadera transformación social del capitalismo neoliberal [10]. Según el politólogo Steve Ellner, existen tres grandes estrategias en el seno de la izquierda latinoamericana [11]. La primera es la social-liberal de la «tercera vía», cuyo horizonte ya no sobrepasa el modelo económico actual. Esta opción ha tenido el efecto de un canto de sirena sobre la mayoría de los partidos de izquierda tras su accesión al poder durante los últimos años. La segunda estrategia defiende la constitución de frentes antineoliberales y una táctica de acumulación de fuerza, en particular por medio de gobiernos locales (municipales y regionales) y diversas estrategias electorales. Es la idea defendida por varios partidos comunistas latinoamericanos (y por la socióloga chilena Martha Harnecker), así como en su momento por el PT brasileño, cuando estaba en la oposición. Su objetivo es constituir un bloque social amplio que incluya, además de los sectores populares, a la pequeña y media burguesía [12]. En Chile, el Partido Comunista adoptó esta perspectiva con cierto éxito en las últimas elecciones municipales, pero sin que la coalición de izquierda llegase a sobrepasar el estadio de un simple acuerdo electoral para encarnar una alternativa fuerte, basada en un movimiento social que está aún por reconstruir (desde la base). Como último enfoque, otros reivindican todavía el objetivo del socialismo y una táctica política rupturista, anticapitalista y antiimperialista, que antecede a las luchas sociales [13]. En Brasil, el joven Partido Socialismo y Libertad (PSOL), dirigido por militantes excluidos del PT y por una multitud de militantes sociales, comparte dicha inquietud.

Sea como sea, la actual crisis política mexicana confirma que el objetivo último de las izquierdas no puede ser una táctica simplemente electoralista y que las oligarquías locales están preparadas para utilizar cualquier artificio con tal de oponerse al necesario respeto de las urnas, incluso frente a fuerzas abiertamente reformistas que han dado numerosas pruebas de «buena conducta» [14]. De ahí la importancia de los debates actuales en torno a la problemática del poder. Algunos miembros de la izquierda social, inspirados por el neozapatismo del subcomandante Marcos y por una parte del movimiento antiglobalización, creen que hace falta «cambiar el mundo sin tomar el poder». Eso es también lo que proclama el intelectual inglés John Holloway [15]. Esta teoría, que privilegia los contrapoderes nacidos de la sociedad civil y rechaza cualquier forma de delegación, de filiación partidista o de participación institucional, provoca la polémica. Es cierto, se trata de una reacción comprensible contra las actitudes a menudo verticalistas o autoritarias de los partidos tradicionales. Pero la cuestión fundamental sigue siendo: ¿cómo pretender cambiar el mundo si no se toma el poder, sin organizarse políticamente contra las clases dominantes y eliminando con un revés de la mano la cuestión crucial del Estado? Si de verdad existe una distancia entre el terreno de la política y el espacio de los movimientos sociales ¿no será precisamente la articulación entre ambos lo que estimulará las luchas contra el capitalismo neoliberal? De hecho, esta conciencia está desarrollándose en el seno de las propias filas zapatistas. Tras veinte años de construcción de una autonomía indígena excepcional, pero también frente al debilitamiento de su proyecto y a la represión del poder central, la sexta declaración del Ejército Zapatista de Liberación Nacional acaba de dar un nuevo paso adelante. Tras reconocer la necesidad de unión de los indígenas «con los trabajadores de las ciudades y de los campos», apelan a la elaboración «de un programa nacional de lucha, claramente de izquierda, verdaderamente anticapitalista y verdaderamente antiliberal». Al incorporarse a la discusión política nacional mexicana, proponen también poner las bases de una nueva Constitución, invitando a que se les unan no sólo los actores de la sociedad civil, sino también las organizaciones políticas de la izquierda extraparlamentaria. El futuro dirá cuál es el alcance de tal declaración.

En esta discusión crucial, la revolución cubana -tras décadas de embargo estadounidense- sigue siendo un símbolo indiscutible para numerosos latinoamericanos. Pero a partir de ahora hay otra estrella ascendente: la revolución venezolana. El proceso bolivariano ha acumulado originalidades. A falta de un poderoso movimiento obrero organizado, el presidente de Venezuela supo apoyarse en algunos sectores de las fuerzas armadas y en una fracción de las clases pobres. Por otra parte, Hugo Chávez defiende una dinámica que alía participación popular, elecciones democráticas y ruptura con las antiguas instituciones (gracias a la promulgación de la Constitución de 1999). Desde entonces, a pesar de las tentativas de golpe de Estado y de las maniobras de Washington, la fiesta democrática continúa en ese país, el gobierno acumula éxitos electorales y un programa de urgencia social está dando sus frutos [16]. Pero Venezuela sufre de los mismos males que el resto del continente y, a pesar de la bendición del petróleo, las reformas sociales previstas necesitarán, a corto plazo, transformaciones estructurales y una puesta en entredicho de los privilegios de los grandes grupos industriales y de la aristocracia latifundista, así como de los que siguen gozando una pletórica burocracia civil y militar. La vitalidad de la autoorganización de las clases populares muestra que se trata de un proceso profundamente enraizado, pero que necesita todavía una fuerte estructuración política para poder avanzar. Empujado por esta energía telúrica y colectiva que le llega desde abajo, Chávez ha experimentado una evolución política inversa a la de otras izquierdas gubernamentales: a partir de la idea de una «tercera vía» posible y deseable, ha radicalizado progresivamente sus posiciones. Sus declaraciones en el último Foro Social Mundial dejan esperar una materialización de esa «revolución en la revolución» tan esperada... y tan anunciada. Así, el 30 de enero de 2005, ante de una muchedumbre entusiasta, el presidente venezolano reivindicó la figura del Che Guevara al afirmar que la única salida realista era «el socialismo» y la negación, clara y precisa, de toda forma de capitalismo. De lo que no cabe duda es de que por encima de los discursos de gran líder latinoamericano, esta perspectiva sólo podrá realizarse si se apoya cada vez más en el movimiento social organizado, en el poder popular, y procediendo a un cuestionamiento radical de las prerrogativas, todavía inmensas y poco mermadas, del empresariado venezolano y de sus aliados extranjeros.

El resultado de esta nueva ordenación sociopolítica es también el nacimiento de un nuevo y dinámico eje geoestratégico entre Caracas y La Habana, al mismo tiempo que se acentúan las líneas de fractura política en toda América Latina [17]. En diciembre de 2004, Fidel Castro y Hugo Chávez firmaron un acuerdo que impulsa un importante intercambio de recursos entre ambos países: mientras que Cuba ha enviado a Venezuela decenas de miles de médicos y educadores, ésta envía a la isla caribeña más de 90 000 barriles de crudo al día, a precios preferenciales [18]. Este acuerdo solidario tiene lugar en el marco de la «Alternativa Bolivariana para las Américas» (ALBA), destinada a extenderse a otros países y a contrarrestar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que promueve George W. Bush. Venezuela, con la fuerza que le presta su creciente liderazgo y una petrodiplomacia que ha adoptado la ofensiva, piensa así tomar distancias de los Estados Unidos, establecer vínculos de Sur a Sur (particularmente con Brasil y Argentina) y favorecer el gran sueño bolivariano de una integración latinoamericana [19]. Esta política internacional no solamente le da un respiro al pueblo cubano, sino que al oponerse a los cálculos del capital multinacional, crea un contexto favorable en la región para otras políticas antiimperialistas.

¿Logrará la revolución bolivariana sobreponerse a sus contradicciones internas y, sobre todo, contrarrestar la política de injerencia de Washington, que busca por todos los medios aplastar esta rica experiencia? ¿Se prolongará el ejemplo venezolano con otros procesos de transformación social sui géneris en América Latina? Es difícil de predecir. Sin embargo, el panorama actual muestra un abanico de acciones colectivas, pletóricas de posibilidades libertadoras. Pero la construcción de alternativas sólidas frente al capitalismo neoliberal necesitará favorecer -ahora y siempre- la unidad, la participación y, sobre todo, la independencia de las clases populares. Al mismo tiempo, la dinámica actual de los movimientos sociales deberá preservar una discusión política abierta y liberada de las pusilanimidades del sectarismo y también rechazar enérgicamente las opciones social-liberales de izquierda, que pretenden devolverle un rostro humano y angélico a un sistema decadente y opresor. Según el teólogo brasileño Frei Betto, a corto plazo la perspectiva de renovación de las luchas latinoamericanas deberá avanzar simultáneamente en dos planos: la (re)construcción teórica de un «socialismo sin estalinismo, sin dogmatismo, sin sacralización de los líderes y estructuras políticas» y la implicación activa en una praxis radical, destinada «a retomar el trabajo de base, a reinventar la estructura sindical, a reactivar el movimiento estudiantil y a incluir en su orden del día las cuestiones indígenas, raciales, feministas y ecológicas» [20].

 

* Historiador, miembro del colectivo del periódico www.rebelion.org y redactor de la revista Dissidences (Francia). Autor de Poder popular y cordones industriales. Testimonios sobre la dinámica del movimiento popular urbano 1970-1973, LOM, Santiago de Chile, 2004, y de Operación Cóndor. Notas sobre el terrorismo de estado en el Cono sur, SEPHA, Madrid, 2005.

 

 

Notas

 

[1]. J. Castaneda, Utopia Unarmed, Vintage Books, 1994 y P. Monterde, Quand l'utopie ne désarme pas, Montréal, Ecosociété, 2002.

[2]. Véase el editorial de Bernard Duterme y el artículo del sociólogo Hernán Ouviña en Mouvements et pouvoirs de gauche en Amérique latine, Ed. Syllepse-CETRI, Coll. Alternatives Sud, 2005.

[3]. Hernán Ouviña en Mouvements et pouvoirs de gauche en Amérique latine, op. cit.

[4]. Véase S. Ellner, B. Carry, The Latin American left: from the fall of Allende to Perestroika, Westview Press, 1993 y J. Petras, «La izquierda devuelve el golpe», abril de 1997 (en www.rebelion.org/petras/petrasindice.htm).

[5]. Entre otros, la adoptaron los sandinistas, el FMLN, el PT brasileño, el Frente Amplio de Uruguay, la Causa R de Venezuela y el Partido Revolucionario Democrático mexicano.

[6]. A. Borón, «La izquierda latinoamericana a comienzos del siglo XXI», OSAL, Nº 13, agosto de 2004.

[7]. E. Sader, «Rendez-vous manqué avec le mouvement social brésilien», Le Monde diplomatique, enero de 2005.

[8]. D. Luhnow, «Latin America’s left takes pragmatic tack», Wall Street Journal, 3 de febrero de 2005.

[9]. Como parece sugerir la prestigiosa revista francesa Problèmes d’Amérique latine, N° 55, 2005.

[10]. S. Jorge Handal, «El debate de la izquierda en América latina», Diario Co Latino, 29 de julio de 2004.

[11]. S. Ellner,  « Leftist goals and the debate over anti-neoliberal strategy in Latin America», Science and Society, Vol. 68, N° 1, 2004.

[12]. M. Harnecker, «Sobre la estrategia de la izquierda en América latina», octubre de 2004 (en www.rebelion.org/docs/5771.pdf) y La izquierda después de Seattle, Madrid, Siglo XXI, 2001.

[13]. Tal es asimismo el caso de intelectuales como James Petras o Claudio Katz. Este último es el autor de un libro titulado El porvenir del socialismo (Buenos Aires, Ediciones Herramienta / Imago Mundi, 2004).

[14]. Un pretexto jurídico falaz estuvo a punto de impedir que el alcalde de México, Andrés Manuel López Obrador, del PRD (centro izquierda), se presente a la próximas elecciones presidenciales. La noticia provocó manifestaciones callejeras con cientos de miles de personas en abril de 2005.

[15]. J. Holloway, Change the World without taking power, Londres, Pluto Press, 2002.

[16] Véase, por ejemplo, P. E. Dupret, «Fête démocratique au Venezuela», Le Monde diplomatique, septiembre de 2004.

[17]. M. Lemoine, «Des lignes de fracture en Amérique latine», Le Monde diplomatique, junio de 2005.

[18]. www.LatinReporters.com

[19]. www.alternativabolivariana.org

[20]. La creación de la empresa petrolera Petrosur, en comandita entre Venezuela, Argentina y brasil, constituye en este aspecto un avance significativo.

[21]. F. Betto, «Desafíos a la nueva izquierda», Punto Final, Nº 586, marzo de 2005.
September 25

Por qué quieren matar a Chávez y a Fidel

Una niña perdida de cuatro años en la capital de Ghana. Incapaz de enfocar bien. Un orfanato. Un encuentro afortunado entre Sekina y la Fundación Ruta de la Luz. Un mes en España para operarla de catarata. Su mirada cambia. Su futuro, también... (inicio del reportaje "Los ojos de Sekina". Clara Terrero, revista dominical El País, Madrid, 4/9/05).

La periodista cubana Alina Perera Robbio, del diario Juventud Rebelde, cuenta: "Fue casi una aventura hallar a Nataly Pérez". Nataly es una niña venezolana de ocho años. "Nataly hablaba escasamente, en su dialecto (piaroa). El tío nos traducía las cortas frases que decía... ¡Se veía tan feliz!... ¿Quién le hubiera dicho a esta niña que alguien iba a venir por ella a la selva amazónica para salvarle la vista?" (Orbe, Prensa Latina, 10-23/9/05).

Y es entre bullicio y caos donde Sekina se perdió, una mujer la recogió y la llevó a la policía, que transfirió a la menor al Department of Social Welfare (Asuntos Sociales). El 9 de agosto del año pasado fue trasladada a Osu Children's Home, el orfanato público más grande de Ghana... Pese a que su mirada era escurridiza y sus ojos siempre se movían, obligándola a fruncir el ceño y adoptar expresiones forzadas para poder fijar la vista, nadie la había llevado al oftalmólogo" (Terrero, ídem).

Ambas niñas salvaron sus ojos. Sekina, gracias al asistencialismo de la Fundación Ruta de la Luz, promovida por Cione Grupo de Opticas, cooperativa formada por 900 ópticas españolas. Nataly, gracias a uno de los acuerdos de cooperación entre los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Terrero: "... otra cosa que nos sorprende a todos es cómo (Sekina) se lo come todo sin parar, y sin dejar una miga. Sus favoritos son la carne y el petit suisse. En Ghana, los niños del orfanato no suelen tomar postre. Seguramente no había probado el yogur antes. Cada día se come dos. La leche, otro producto de consumo diario aquí, le encanta; en Ghana es un artículo de lujo..."

Perera Robbio: "Nos encontramos con niños, adultos y ancianos que ya no recordaban cómo era la luz y de pronto recuperaron el sentido de la vista; hallamos personas muy humildes, carentes de recursos y de atención médica, que se habían quedado ciegas... En ese recorrido muchas veces lloré de alegría por las familias y por ver su agradecimiento. Nos recibían con atención y nos abrían sus puertas..."

Terrero: "Hoy me dice (Sekina) que ella es marrón, señalando su piel. 'Why? Who made me like this? (¿Por qué, quién me hizo así?) Una niña del parque le dice que es negra. Pero ella se enfada. 'No, I'm not black, I'm brown'..."

En 2004 Sekina figuró entre las 450 beneficiadas por la fundación catalana. Y Nataly figuró entre los 600 mil venezolanos con problemas oftalmológicos beneficiados por la misión bilateral Compromiso de Sandino (u Operación Milagro, según los beneficiados). Hasta el 21 de agosto pasado, 50 mil venezolanos más ha-bían recuperado la vista en Cuba. Las operaciones más comunes son las de cataratas y estrabismo.

En 2002, un total de 748 médicos, enfermeros y técnicos de la salud cubanos habían prestado servicios gratuitamente en lugares peligrosos y remotas localidades del territorio venezolano donde no existían dichos servicios. En 2004 el total de médicos cubanos en Venezuela ascendía a mil 168 en todo el país.

Gracias al programa Barrio Adentro, decenas de miles de venezolanos salvaron o restablecieron su salud en patologías recurrentes como enfermedades de la piel, respiratorias y de hipertensión arterial. Sólo en los municipios Libertador y Sucre fueron atendidos 285 mil 154 y 206 mil 131 pacientes, habiéndose salvado 668 vidas y atendido en su hogar 169 mil 81 personas.

A fines de 2002 habían sido atendidos en instituciones cubanas de la salud (gratuitamente) 3 mil 42 pacientes venezolanos con graves patologías y afecciones cuyos tratamientos (intervenciones quirúrgicas de elevada complejidad, exámenes, medicamentos, internación) hubieran costado millones de dólares al gobierno venezolano.

En los lugares donde trabaja la llamada guerrilla blanca, la tasa de mortalidad infantil se redujo de 19.5 a 3.8 por mil nacidos vivos. En la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas de La Habana cursan estudios, de forma totalmente gratuita, 380 jóvenes venezolanos a los que, por su origen humilde, les hubiera sido imposible cubrir los costos de una carrera universitaria.

Terrero: "Pronto se olvidará (Sekina) de quienes la han cuidado y mimado esos días en España. Sin embargo, su visión le recordará siempre que un día viajó a un país del norte donde un grupo de personas le cambiaron la vida".

Perera Robbio: "...escuchar la noticia de que la Operación Milagro va a multiplicarse resulta fabuloso... No es difícil imaginar que ésta es una salida real abierta a los necesitados del continente".

August 09

不准确的天气预报

“麦莎”的降临使天气预报成为人们最关心的话题,可北京这几天的天气预报着实有些“胡报”,早在上周日就说“晚间有暴雨或大暴雨”,结果3天后到了周二,暴雨仍不知道在哪里。“北京10年一遇的暴雨”、“降水量超过几天前的降雨”,几天来,这样的预报让大家人心惶惶,8号的时候连地铁站入口处也横上了一道防止雨水倒灌的地门栓,结果老天爷到了8号深夜才淅淅沥沥地落了几滴眼泪。最好笑的是,昨天经过西三环,看到一处电子天气预报牌,赫然写着“8日北京天气:阴转暴雨!”以往一般都是“阴转小雨”、“阴转雷阵雨”或“阴转晴”,从阴直接转成暴雨我好像还第一次看到,结果,耸人听闻的天气预报成为人们的笑柄,来北京10年了,像看一场史无前例暴雨的愿望也落空了。
August 06

老杨回来了!

鉴于luna和小哈的blog中没有相关报道(估计昨天吃大了,今天都歇菜了),我先报一下,呵呵
July 20

如何避开“拉美化”危机 (转自南方周末)

许向阳(天则经济研究所特约研究员)

  所谓“拉美化”,是指拉美地区国家在发展过程中出现的以经济危机、政权更迭和社会失范为特征的整体性危机。整个拉美地区幅员辽阔,资源丰富,又是所有发展中地区中最早开始现代化的,但是从其发展速度来看,却远远赶不上后起的东南亚等其他地区。1980-1990年间,拉美地区人均GDP年均增长率为-1%。1990年代的前7年出现了超过3%的增长率,但到1990年代后期又开始出现经济危机和社会动荡的局面。

  拉美国家的危机从经济上看,主要表现为GDP增长的停滞;高失业率(最富裕的阿根廷近4年的失业率为15%以上,哥伦比亚则高达60%);由于政府雇佣冗员太多和过高的社会福利支出导致的巨额财政赤字。而拉美各国政府对付赤字的办法通常有两个,一是开动印钞机,从而引发通货膨胀。1980-1990年,拉美各国年均通胀率最低的委内瑞拉为19.3%,而阿根廷、巴西、秘鲁则都超过200%;另一个办法是举借外债。拉美各国沉重的外债,常常成为引发危机的导火索,1982年的墨西哥危机和2001年的阿根廷危机都是由于政府宣布停止偿付外债引起的。

  “拉美化”危机从政治上看,主要表现为频繁的军事政变和政权更迭。它的直接后果就是连续不断的罢工、游行导致的社会动荡,以及贫困人口不受任何限制地集居城市后造成的城市贫民窟化,高犯罪率,瘟疫蔓延以及黑社会组织的武装化和公开化。“拉美化”作为一种整体性的危机,牵涉到各个层面上的复杂现象。假如要用一句话来概括“拉美化”现象的本质,那就是政府的软化。政府缺乏一种具有合法性的权威和足够的力量来抑制邪恶、维持秩序,对社会进行有效的管理。而拉美各国之所以会普遍出现政府软化和社会失范的现象,其原因又深深地植根于其文化特性之中。拉美文化主要是西班牙文化和印第安文化的混合物,拉美知识分子又深受法国文化的影响。这使得拉美文化的主流是一种浪漫、狂放的,充满激情的情感主义,这种特性使拉美人在文学、艺术、体育等领域作出了举世瞩目的成就,但同时也在最需要冷静的理智的经济和政治领域付出了很大的代价。它在政治上就表现为在拉美各国经久不衰的充满民粹主义色彩的左翼激情。

  在这么一种情绪化的民粹主义思潮看来,国家的法律不是一个社会为了建立自由秩序所必要的自律,而是一种妨碍自由的凶恶的外在强制。因而,法律在拉美得不到人民发自内心的尊敬,于是民众的逃税、官员的受贿以及私自使用暴力等现象就变得司空见惯。民粹主义思维方式的一个基本特征就是生存责任的外推,民粹主义者永远把自己生活中的所有不幸和缺陷设法归罪于一个外部的十恶不赦的敌人,而自己永远是良善和无辜的,无须承担任何责任,改善自己生活的惟一和首要的任务就是打倒和消灭敌人。

  许多人一提到“拉美化”就想到贫富两极分化,事实上,贫富分化是“拉美化”现象的后果,而不是原因。“拉美化”的病源在于民粹主义。在人类的经济社会发展史上,值得深思的是这么一种貌似悖谬的现象,那就是那些所谓的右翼价值——强调每个人都必须独立承担自己的生存责任,尊重法律,尊重私人财产,尊重认真负责的敬业劳作——占据主导地位的国家和民族,比如德国和日本,不但最快地实现了国家的富强,而且也消灭了恶性的贫富分化,建立起比较完善的社会保障体系。相反,那些以劫富济贫,挣脱法律约束的集体性陶醉等激进的左翼价值作为主流的社会,比如拉美,不但社会动荡、经济停滞,而且陷入了最为严峻的贫富分化。这种现象的出现绝不是偶然的,因为,每一个就业岗位的创立,都需要配置相应的资本,资本越多,就业岗位的质量就越高。如果一个国家中下层收入的广大人民,把资本和私人财富作为自己的主要敌人来加以限制和打击的话,那么,一个数量庞大的失业和赤贫阶层的出现也就不可避免了。

  所有长期以来通过政府主导的权威主义方式来发展经济,而又刚要开始踏上民主化进程的发展中国家,都可以从对“拉美化”现象的分析中学习许多东西,以免踏入同样的陷阱。

July 13

聪明语录(整理中……)

今天上午,小报众小编、小翻被召集起来听从聪明同志训话。训话归训话,总也算给众小翻、小选们吃了颗定心丸,不管药效能持续多久,暂时还是把心定下来了:小翻还是跟着小报走!
聪明同志的愿望是好的,方式方法是直来直去的,有点北方人的性格,只是对众小翻小编提的问题有些曲解,小翻小编之间的不服气被聪明同志定性为“人浮于事”,害的小报领导战战兢兢地解释“We have not人浮于事”,还有一小编就洗澡问题请示聪明同志,后来被聪明同志亲切地称为“那个洗澡的同志”,简直和亲爱周总理口中的“小鬼”有异曲同工之妙!总之,聪明同志的训话给我们指明了方向,安定了军心,聪明同志的语录更是让我们记忆犹新,不敢独享,写下来供大家补充,呵呵。
 
1、我们要在解放全人类中解放自己…………
2、(在考虑到我们干部的待遇和生活问题的时候,我想的就是)只要你过的比我好……(怎么敢过得比聪明同志还好……)
3、(在说到小报走向报业集团时,聪明同志断然说到)市场化?想都不要想!!
4、(在小编说到希望提高待遇时,聪明同志说)这是个觉悟问题。(倒……)
5、(每次谈及众小记小编小翻最关系的房子啊、money啊,聪明同志总会说)我们要:事业留人、感情留人、待遇留人……
6、(一位老翻同志说其他报纸待遇更高,聪明同志问:“哪里?”答曰:“环球时报”)那你去环球时报吧!(狠……)
7、(小翻说工作辛苦时,聪明同志说:)没有我累吧?
8、 (小翻说生活开销大时,聪明同志说:)我就不需要钱,我不喜欢钱,真的, 同志们,我真是这样的......
April 18

悲乎莱卡陷落

百年经典德国莱卡也抵挡不了日本nikon、canon之流的数码风潮。在市场这个看不见的手的影响下,特立独行的小众品牌是不是都会面临问题。电脑界的苹果不得不低下高贵的头颅向PC倾斜,难道莱卡王朝竟要面临陷落的危险?是日本的“塑料”+“电子”的廉价相机打败了莱卡,而世界上最疯狂的莱卡迷竟是日本人。听说二手莱卡在日本相机爱好者之间的流通是不需要亲眼看到相机的,他们就连莱卡外包装盒上的不干胶都不舍得破坏,莱卡易主之时是通过X光机鉴定的。中国的莱卡迷们有这么痴迷吗?1954年的莱卡M3的工艺和质量代表了真正“made in Germeny”的内涵,如果莱卡帝国真的陷落,我们手中莱卡岂不是更带有一些悲剧的色彩?